Pedí tu turno
Sin llamar por teléfono y sin crear una cuenta. Empezá con tu documento: si ya te atendiste acá, tus datos aparecen solos.
Para no tipear en el celular de otra persona, estos dos botones llenan el campo. El de la izquierda entra como alguien que ya vino (el sistema le reconoce el documento); el de la derecha, como alguien nuevo.
Tus datos
¿Cómo y con quién?
En una sola pantalla: si venís al consultorio o lo hacés por videollamada, con quién te atendés y con qué cobertura.
Elegí el día
Elegí el horario
Confirmá tu turno
Revisá que esté todo bien antes de reservarlo.
¡Listo, tu turno quedó reservado!
Te mandamos un mail
Revisá también el correo no deseado (spam): es el lugar donde más se pierden estos avisos.
Si algo cambia y no podés venir, avisanos con al menos 24 horas de anticipación: así le podemos dar el horario a otra persona.
Y mientras tanto, en el consultorio
El turno ya está en la agenda. Nadie lo tuvo que cargar.
No hay una bandeja de pedidos esperando que alguien apruebe a mano: el turno del portal entra directo y ya confirmado. Cuando la recepción abre el panel, esto es lo que ve.
- El horario ya estaba tomado para todos. Desde que lo eligió, ese hueco dejó de ofrecerse en la web: no se puede dar dos veces.
- La ficha del paciente se creó sola. Y si el documento ya existía, el turno se enganchó a la ficha que ya estaba, sin duplicarla.
- El motivo que escribió el paciente le llega al profesional junto con el turno.
Los dos correos que salieron
Uno al paciente, uno al consultorio.
Los manda el sistema, sin que nadie escriba nada.
Todo lo de esta muestra es inventado: el consultorio, los profesionales, el paciente, el documento y los correos. No hay ningún dato real de ninguna persona.